
El impacto del ‘upskilling’ y ‘reskilling’ en el empleo
En un mundo laboral en constante evolución, la necesidad de adaptación se ha vuelto crucial, especialmente en América Latina, donde la transformación digital y los cambios en la demanda de habilidades están redefiniendo el mercado de trabajo. Según un reciente informe de BBVA, la formación continua a través del ‘upskilling’ (mejora de habilidades) y el ‘reskilling’ (recapacitación) es fundamental para mejorar la calidad del empleo en la región.
El ‘upskilling’ permite a los trabajadores adquirir nuevas competencias que complementan sus habilidades existentes, mientras que el ‘reskilling’ se centra en la formación de nuevos conocimientos y capacidades para cambiar de rol. Ambos enfoques son esenciales en un contexto donde la automatización y la inteligencia artificial están reemplazando trabajos tradicionales, especialmente en sectores como la manufactura y los servicios.
A pesar de la creciente demanda de habilidades digitales, muchos trabajadores en América Latina enfrentan barreras para acceder a programas de formación. La falta de recursos, el costo de la educación y la limitada oferta de cursos son solo algunas de las dificultades que enfrentan. Sin embargo, algunas iniciativas gubernamentales y de empresas están comenzando a abordar estos desafíos, ofreciendo programas de formación accesibles y adaptados a las necesidades del mercado.
El impacto de estas iniciativas ya se está viendo. Las empresas que invierten en la formación de sus empleados no solo mejoran la retención del talento, sino que también aumentan su competitividad en un mercado global. Además, los trabajadores que participan en programas de ‘upskilling’ y ‘reskilling’ tienden a experimentar mayor satisfacción laboral y mejores perspectivas de carrera.
A medida que avanzamos en 2026, es evidente que la formación continua no es solo una opción, sino una necesidad para el futuro del trabajo en América Latina. La colaboración entre gobiernos, empresas y instituciones educativas será clave para desarrollar un capital humano que pueda adaptarse a los desafíos del siglo XXI.